martes, 17 de abril de 2018

Silencio

Una mano la sostenía por la garganta. El aire trataba de entrar a sus pulmones con un quedo sonido de sus labios. Sin embargo, su corazón, lejos de apagarse, aceleraba el latido. La sangre bombeaba hasta sus oídos como si de un torrente se tratara.

No había dedos a los que aferrarse en la lucha por sobrevivir ni a quién culpar de los temblores que electrificaban su mente. Bajo la luz del día tan solo la esperaba la oscuridad, que se ceñía a todos los miembros de su cuerpo, entumeciéndolos. Sus heridas no sangraban a pesar de estar abiertas y el dolor no podía curarlo ni la más potente droga.

Quizás, en sueños muy lejanos, lograría que su súplica fuera escuchada. Aquella voz que resonaba en su pecho con gritos de agonía, algún día quedaría en silencio. Las alas de los ángeles ensordecerían el sufrimiento.

sábado, 31 de marzo de 2018

Shapes in art

Unas piernas cruzadas en una silla, un tobillo sobre la rodilla y una silueta sinuosa apoyada sobre ella. La madera de la guitarra brillaba bajo sus manos que, ágiles, rozaban las cuerdas acariciándolas con suavidad y ternura, como tocaría el cuerpo de una mujer. Bajo sus párpados cerrados se escondían pacíficamente unos ojos grises, profundos, que parecían agrandarse con la música hasta ser algo más que un simple reflejo de su propia alma.

Los acordes se desprendían de sus manos y, como niños risueños e infantiles se enredaban en su pelo, en su ropa, en su sonrisa, juguetones. Su expresión, a pesar de todo, era inmutable, tranquila. Sus oídos escuchaban con paciencia la música que vibraba retumbando en su interior. La paz del sonido había sustituido la tristeza del silencio.

viernes, 21 de julio de 2017

In Tributum

Uno más. Pasas a engrosar la larga lista. Otro de tantos. Pero no eres uno más.

Me pregunto cuántas vidas salvaste. Me pregunto cuántos destinos desviaste de encontrarte en la escalera al cielo. Cuántos, que como yo, si apenas prestar atención a tu nombre, padecimos a oscuras acompañados por tu voz.

Prefiero creer que si lo hubieras entendido no te habrías marchado. Pero se que lo sabías y ni siquiera así pudiste más. La enfermedad fue silenciosa. Los monstruos te encontraron en las letras acompasadas a tu voz. Los fríos brazos de la muerte te alcanzaron sin permiso tras unos acordes sospechosos. Quizás, si tan solo hubiésemos escuchado haciendo caso omiso a nuestros cuerpos, no habría aparecido una soga atada al tuyo.

Te has ido, pero los ecos de tu alma aún resuenan. No ha logrado apagar la luz de tu sonido. No permitiremos que lo haga.

miércoles, 24 de mayo de 2017

A veces

A veces la vida te empuja
A veces el mundo te magulla


A veces las personas no comprenden
A veces ni tú mismo sientes


Y, a veces,
solo a veces
el universo
decide.

domingo, 7 de mayo de 2017

Sombras

La sangre chorreaba por su antebrazo.

--- Es hermoso, ¿verdad?

Susurró con la voz quebrada por las lágrimas mientras observaba los regueros escarlata sobre su piel.

Él se apresuró a tapar la herida con un paño blanco que se tornó rojo al instante.

--- ¿Sabes qué es hermoso? El color de tus ojos cuando no los empaña la sombra de la muerte.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Superficie y símbolo


Háblame del arte, le dije.

Para mí, contestó, el arte es la forma de mi mano al sostener la pluma, el momento suspendida antes de rasgar el papel. Es la gota que pende de su punta, que cae, que salpica. Es el trazo redondeado de la caligrafía, la forma de cada letra, el pedacito de alma impregnada en cada palabra. Quizás es el símbolo también, dudó, qué despierte en cada cuerpo, las sensaciones que escapan a mi control.

Es, supongo, la idea que toma vida propia al escapar de entre mis dedos para inundar inútilmente el mundo con un nuevo aliento vanamente esperanzado.

domingo, 29 de mayo de 2016

Eterno retorno

A veces quisieras parar el tiempo. Sería el mejor superpoder, congelar instantes que llevaron de la mano una sonrisa, una pequeña chispa de felicidad. Por desgracia, los héroes de estos casos no salen de un cómic. Lo malo no es eterno te dirán, pero ese no es tu mayor problema, porque lo bueno tampoco.

Lo hermoso de esta vida te parecerá efímero. Tu boca se cerrará para gritar silencios después de haber estallado en carcajadas, tus labios se apartarán de otros, secos de sus besos. Sí, habrías deseado detenerte en esos momentos, para siempre. Pero, ¿sabes qué? Lo mejor de ellos es que no van a perdurar. Son intensos porque debes extraer hasta la última gota de elixir antes de que se marchiten y se apaguen. Simplemente, haz que valga la pena volver a ellos en el eterno retorno del porvenir.